un blog de opiniones con mate lavado

La experiencia no sirvió de nada: otra vez crisis

El día 18 de junio de 2013 21:41, Gerardo Diaz escribió:
> gracias marcelo (no se q me paso no habia visto este artículo de
> rodolfo, lo reenvio)
>
>
> ———- Mensaje reenviado ———-
> De:
> Fecha: 18 de junio de 2013 10:19
> Asunto: La experiencia no sirvió de nada: otra vez crisis
> Para:
>
>
> Otra vez crisis
>
> ________________________________
>
>
>
>
> Hola amigos:
>
> Lo que escribe Rodolfo Terragno es tan claro como triste es la
> situación que vivimos.
>
> Después de la “Dekada Gastada” con tasa chinas de crecimiento y
> precios increíbles de nuestros productos nos encontramos con un
> déficit de alrededor de USS 15000 millones en la balanza de energía;
> una necesidad de aproximadamente U$S 5000 millones de inversiones en
> el sector ferroviario y varios miles de millones para poner a tono la
> infraestructura vial…
>
> Pobreza dura, a pesar de muchísimo gasto mal asignado y un déficit
> fiscal que amenaza las prestaciones, ya deficitarias, de los servicios
> públicos esenciales…
>
> Estamos desafiados a extremar la imaginación, potenciar la voluntad de
> trabajo y consolidar una vocación de cambio.
>
> Nada para festejar…
>
> Abrazo
>
> Marcelo
>
>
>
>
>
> La experiencia no sirvió de nada: otra vez crisis
>
> Por Rodolfo Terragno ESCRITOR Y POLITICO
>
> Defensores “acérrimos” del 1 a 1, durante el menemismo Kirchner y
> señora respaldaban a Cavallo y se oponían a la devaluación.
>
> Néstor Kirchner fue terminante: “Yo soy un defensor acérrimo de la
> convertibilidad”, dijo en aquel programa de radio (Oscar Gómez
> Castañón, Radio Continental, 1.7.1994) El futuro presidente no se
> cansaba de reclamar que el 1 a 1 fuera “defendido” (Radio AM 990,
> 28.11.1996). Consideraba que era el corazón del “proceso de
> transformación y cambio” promovido por el gobierno de Carlos Saúl
> Menem. Para Kirchner, la convertibilidad era uno de los “puntos
> fundamentales del modelo” (Radio City, 13.3.1996).
>
> “Modelo” fue la palabra elegida por Menem para exaltar su política
> económica. ¿En qué consistía ese presunto modelo? La senadora Cristina
> Fernández de Kirchner lo definió como un conjunto de “transformaciones
> que son incuestionables” (Diario La Razón, 8.11.1998). La actual
> presidenta subrayaba por entonces: “Yo siempre he manifestado un
> acuerdo con la convertibilidad, con el equilibrio de las cuentas
> fiscales, con la previsibilidad del sistema que se inauguró a partir
> de 1991”, cuando asumió Domingo Cavallo (Radio América, 28.8.1996).
>
> El propio Cavallo se jacta del apoyo que recibió del kirchnerismo:
> “Néstor Kirchner era un entusiasta defensor de la convertibilidad”
> (Diario Los Andes, 2.4.2011).
>
> Es justo reconocer que el apoyo de Kirchner a aquel “modelo” no fue
> incondicional. Él reclamaba, además de un mayor “federalismo
> económico”, una política social más generosa. Pero no comprendía que
> tal generosidad era incompatible con la cristalización del 1 a 1.
>
> Marcelo Zlotogwiazda trató de hacérselo ver un día, mostrándole que la
> pobreza y el desempleo eran, en gran medida, consecuencia de un
> sistema monetario que no favorecía la producción. Fue inútil. Kirchner
> dijo: “Yo creo que esencialmente no es la convertibilidad en sí misma
> lo que está generando ese tipo de problemas” y se quejó de quienes,
> por un “error conceptual”, echaban la “culpa a la convertibilidad” (FM
> City, 15.3.96).
>
> El “error conceptual” era suyo.
>
> Fue el 1 a 1 lo que ocasionó la arrasadora, pero previsible, crisis de 2001.
>
> No obstante, Kirchner siguió defendiendo esa paridad ficticia, aun
> después de caído Fernando de la Rúa. Y, en el Senado, su esposa fue
> una crítica implacable de la devaluación que llevó el dólar a 3 pesos.
>
> Pero fue gracias al 3 a 1 que Kirchner pudo ufanarse del crecimiento
> “a tasas chinas” y la reducción del desempleo. No le habría bastado
> con el inaudito aumento de la soja en el mundo (80% entre 2001 a 2003)
> si cada dólar exportado no se hubiese convertido en tres pesos.
>
> Hoy tenemos, si bien menos dramática, otra vez sobrevaluación. El
> mercado lo sabe y por eso aparece el blue: convencidos de que tarde o
> temprano los dólares costarán más, aquellos que pueden tratan de
> comprarlos baratos. La demanda excede a la oferta y el dólar
> clandestino se dispara.
>
> La especulación no es, sin embargo, el mayor problema.
>
> Lo importante es el daño que sufrirá la economía si la sobrevaluación
> se prolonga.
>
> El secretario de Comercio Interior pareció advertirlo: “La Argentina
> debe avanzar este año en el debate sobre la competitividad y mantener
> el superávit comercial”, dijo en enero. Ambas cosas requerían una
> adecuada tasa de cambio y, con el dólar entonces a 4,95, Guillermo
> Moreno pronosticó que a fin de año estaría en 6.
>
> El enfoque era correcto: ajustar la tasa de cambio para recobrar
> competitividad y no debilitar la balanza comercial.
>
> Claro que para eso era imprescindible eliminar el gasto público ocioso
> y evitar la emisión sin respaldo. De lo contrario, la inflación
> anularía el beneficio de devaluar.
>
> El camino que se tomó fue otro: manipular las cifras para reducir
> expectativas, impedir importaciones para conservar divisas, perseguir
> a los ahorristas para evitar fugas de dólares y controlar precios para
> frenar el alza del costo de vida. Son recetas demasiado antiguas, que
> nunca sirvieron para curar inflaciones.
>
> Lo rescatable, de todos modos, es que el secretario haya reconocido,
> al menos en teoría, que la sobrevaluación del peso afecta la
> competitividad.
>
> Cuando se abarata artificialmente el dólar, los productos extranjeros
> inundan el mercado interno. Poner obstáculos a los importadores sólo
> retarda la inundación, que cuando rebasa termina arrasando producción
> local y empleo.
>
> La señora Kirchner, sin embargo, parece haber vuelto a su error de 2002.
>
> Hace unos días advirtió: “Mientras yo sea Presidenta, los que quieren
> ganar plata a costa de una devaluación que tenga que pagar el pueblo
> van a tener que esperar a otro gobierno”.
>
> Lo que ella teme podría producirse, pero sólo si hubiera un “dólar de
> equilibrio” (el que permite importar todo lo necesario y, al mismo
> tiempo, exportar lo más posible) y se devaluara para favorecer a
> sectores ineficientes, que se aprovechan del abaratamiento artificial
> del dólar. Eso les permite reducir salarios reales y aumentar sus
> ganancias sin mejorar la productividad.
>
> En cambio, si el peso está sobrevaluado, bajarlo al punto de
> equilibrio provoca lo que vivimos a partir de 2002. Desde que se
> impuso el 3 a 1, el país ?que venía de cuatro años de recesión? empezó
> a crecer; y el desempleo, a descender: de 21,5 bajó, en cinco años, a
> 8,5. Dejamos así de pagar salarios a los trabajadores de otros países
> y comenzamos a pagárselos a los trabajadores argentinos.
>
> La experiencia de su marido debería servirle a la señora Kirchner para
> comprender que una devaluación es buena o mala según las
> circunstancias.
>
> Cuando se engorda al peso como a un pollo de criadero, las cosas terminan mal.
>
> Claro que para conseguir un dólar de equilibrio y no disparar aún más
> la inflación (una de las más altas del mundo) habría que cortar el
> gasto político y desenchufar la máquina de fabricar billetes.
>
> Es difícil que el Gobierno haga eso.
>
> Por un lado, su única receta económica es fomentar el consumo a
> cualquier precio.
>
> Por otro lado, la propaganda oficial no encuentra límites: con lo que
> el Estado gasta en “Fútbol para todos” se podrían construir 13
> viviendas por día.
>
> Artículo publicado en el diario Clarín del día 09/06/13
>
> http://www.clarin.com
>
>
>
>
>
>
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> Gerardo Díaz
> email: gerardo.diaz@gmail.com
> blog: http://QueHacemosConLasPilas.WordPress.com

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