un blog de opiniones con mate lavado

IV Jornadas de Software Libre de Catamarca


Hace pocos dias tuve oportunidad de participar en las IV Jornadas de Software Libre de Catamarca, organizadas (en el mas amplio sentido de la palabra) por la Gente de GULCAR.

Mi participación en las IV jornadas comenzó a gestarse mucho tiempo antes, era 2008 cuando hablábamos con Max de presentar una charla conjunta en las III Jornadas….

“¿Quieres hacer reír a Dios? Cuéntale tus planes…” eso pensaba cuando a último momento mi empleador tuvo la feliz ocurrencia de enviarme de viaje.

Dado que había prometido presentar una charla, sentía que tenía una deuda que debía compensar.

De mi viaje podría decir muchas cosas, pero seguramente una palabra para la que no podría encontrar lugar, de ninguna forma, sería “aburrido”.

Ya desde varios dias antes, comenzaron los problemas. El principal era el auto, su caja de velocidades requería una reparación (“saltaba” la 5ta velocidad) y no conseguía ni turno con un mecánico ni los repuestos que probablemente necesitaría reemplazar. Para colmo de males, en el trabajo estabamos “a mil” (bah, “estabamos” :P) y eso me impedía dedicar tiempo a la reparación del auto y terminar el .odf de mi ponencia.

Faltaba menos de un dia  para el inicio de las jornadas y yo aún no sabía si tendría que viajar en mi auto o en micro. Fué un alivio ver cuando ví en la web que mi charla estaba programada para el día sábado a última hora. Eso me permitía postergar la decisión.

Finalmente, la falta de interesados en compartir viaje, la imposibilidad de contar con mi vehículo con la debida antelación, y la necesidad de ajustar la presentación, hicieron que finalmente optara por el micro.

La partida del servicio ejecutivo del expreso General Urquiza tuvo un retraso, el micro anunciado a las 22hs en la terminal de Campana se hizo presente a las 22:30. Para ese momento reconozco que estaba con un poco de malhumor, la hora pasaba, el pasaje pagado no era precisamente barato y aún no había podido dedicar ni un minuto a revisar la presentación.

Al subir al omnibus mi humor cambió un poco, el coche del servicio Urquiza Dorado era nuevo o casi, y se encontraba realmente muy limpio hasta en los más ínfimos detalles. La azafata, muy amable, me guió hasta mi asiento. Tenía acento de provincia (luego comprobaría que su acento era catamarqueño). El conductor de alguna forma me recordaba a Kike (el nochero). Media hora después de la partida (y para comenzar con las gratas sopresas!) me estaban sirviendo ofreciendo una inesperada cena, muy completa, como entrada jamón y queso, plato principal pollo con puré, y de postre una porción de pasta frola. Para beber, gaseosa, jugos y vino a elección.

Luego de la cena encendí la notebook y comencé a trabajar en la presentación. Mientras la leía una y otra vez, pensaba qué público sería al que tendría que dirigirme. Quizás debía haberlo preguntado antes, pero bueno, no hubo mucho tiempo. Mejor concentrarse en hablar de generalidades, al fin y al cabo en una charla de una hora no se puede hacer mucho más que introducir una idea. Eventualmente podría facilitarle a los interesados en profundizar todo el material de soporte.  Los kilometros pasaban, también la hora. Poco a poco las luces se fueron apagando, la película se terminó y ya nadie la repuso. Hora de dormir. Apagué la notebook y me dispuse a dormir. Me puse a prestar atención al sonido del motor. El ronroneo de los 360 caballos de fuerza del poderoso motor Mercedes Benz OM 457 LA apenas si se oían. La maravilla de la inyección electrónica en los diesel logra esas cosas. Un ronroneo tan suave que unido al suave mecerse de la suspensión neumática me llevó a pensar cuanto tiempo faltaría para aterrizar en la próxima parada…

Cuando me desperté el sol ya había salido. Algunas personas habían corrido las cortinas de sus ventanillas. La azafata venía cargada con bandejas con desayunos. Mientras me incorporaba para poner la mesita y recibir mi desayuno, miré la hora. Las 8 de la mañana, estabamos cruzando un salitral. Café, leche, galletitas, dulces, un alfajor, una barrita de cereales, jugo de frutas, excelente desayuno. Ya despierto volví a prender la notebook y me puse a trabajar. Me tomó casi dos horas terminar de redondear las ideas a incluír en la presentación. Tardé demasiado, cada tanto interrumpía mi tarea para admirar el cambiante paisaje. Poco a poco el salitral iba cediendo espacio a un paisaje más alentador. Vegetación de zonas áridas, sí, pero ya no desierto. Veía los cordones montañosos y me preguntaba si se trataría de la sierra de Ancasti. Estabamos muy cerca de San Fernando del Valle de Catamarca. Hora mandar un mensaje a Emmanuel Arreguez, miembro de Gulcar, quien gentilmente se había ofrecido a facilitarme mi llegada al departamento en que me iba a alojar.

<la llegada>

<las  Jornadas — charlas de la mañana>

<almuerzo>

<las Jornadas — charlas de la tarde>

<mi charla>

<una charla sobre phishing>

<de asado con los amigos de GULCAR>

<caminando por SF del valle de Catamarca>

<almuerzo>

<un poco de turismo: San Fernando, El Dique, Valle Viejo>

<esperando la partida>

<el regreso>

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  1. Pingback: IV-Jornadas-de-Software-Libre-de-Catamarca : Sysmaya

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